Cada vez me gusta más enredar y hacer diferentes pruebas, unas con acierto y otras fracasos totales, pero el que no arriesga nunca sabrá si el resultado podría merecer la pena.
Muchos domingos en casa toca pollo asado, eso sí pollo, no esas cosas blancas que venden con forma de pollo. Pollo que cuando voy a comprarlo todavía conserva la cabeza, las patas y está sin limpiar por dentro. Siempre pido que me lo limpien y el otro día el carnicero me dejó el hígado. No soy muy amiga del tema vísceras, pero ya que tenía ese higadillo, aunque sea para acompañar un cerveza algo se podría hacer como aperitivo.
No había grandes cosas en la despensa y menos en la nevera, pero con un par de patatas pequeñas y unos trozos de melocotón, salió un pintxo para chuparse los dedos, así que esta ha sido una de las pruebas para repetir
1 hígado pollo
2 patatas pequeñas
4 gajos melocotón
sal escamas
aceite oliva virgen extra
Lavar y cocer las patatas enteras en agua con un poco de sal, aproximadamente 20’ o hasta que al meter la punta de un cuchillo se note que están blandas pero sin que lleguen a romperse.
Sacar unos gajos de melocotón y reservar.
Cortar el hígado en 4 trozos. Poner en una sartén un poco de aceite y cuando esté caliente bajar un poco el fuego e incorporar el hígado. Dejar que se haga bien por todos los lados.
Dividir las patatas por la mitad. Poner encima de cada una de ellas un gajo de melocotón y terminar cada patata con un trozo de hígado.
Echar sal en escamas y un poco de aceite de oliva virgen Extra.
Servir recién hecho.
Puedes ver las fotografías del paso a paso en Ay Inesita.