Dicen que en la variedad está el gusto y pudiendo elegir es un poco tonto conformarse siempre con lo que ya conocemos y es que podemos descubrir que innovando y haciendo pequeñas variantes, el resultado nos sorprende gratamente.
El año pasado en lugar de hacer gazpacho tradicional lo hice en ensalada y la versión gustó mucho, pues hoy toca hacer un guacamole distinto. Al final se trata de presentar de otra manera sin salirse de los ingredientes originales, aunque a esta receta le he añadido aceite de oliva, pero es que teniendo aceites tan ricos como los que tenemos me parece de locos no echarle un poco.
Si se hace con tomates pequeños, se pueden sacar como aperitivo y adornándolos con aguacate o limón quedan muy coloridos. También es una manera más ligera de comer guacamole ya que nos evitamos pasarnos con los nachos de acompañamiento.
6 tomates pequeños
1 aguacate maduro
1/2 cebolla fresca
gotas limón
sal
aceite oliva
Pelar y vaciar los tomates. La pulpa no se utiliza, se puede guardar para hacer un poco de salsa o añadir a otro tipo de ensalada.
Picar la cebolla en cuadrados pequeños.
Abrir el aguacate y cortarlo en cuadrados más o menos del mismo tamaño que la cebolla.
Poner la cebolla y el aguacate en un cuenco. Echarle unas gotas de limón y un buen chorro de aceite de oliva.
Revolver bien para que se mezclen todos los ingredientes y dejar macerar unos 15'.
Rellenar los tomates con la cebolla y el aguacate. Servir frío.
Puedes ver el paso a paso en Ay Inesita.






